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Perspectivas salariales 2022



Álvaro García Parga | Reforma

El grueso de las compañías solía llegar al mes de diciembre con su presupuesto para el siguiente año no solo elaborado, sino doblemente validado y aprobado. Generalmente para finales del tercer cuarto del año la información que los ejecutivos en las empresas tenían disponible era suficientemente buena para poder realizar planeaciones acertadas.

Hoy el entorno económico y de negocios es sumamente cambiante, lo que antes proyectaban las empresas, algunas incluso desde el verano, y establecían como versión final, hoy debe de revisarse para asegurar refleje correctamente los escenarios que enfrentarán.

Un componente clave en los presupuestos de toda organización son los incrementos a sueldos y salarios que planean otorgar. Los primeros estudios difundidos este año de tendencias salariales para el 2022 comenzaron a mostrar pronósticos de incrementos por debajo de 5 por ciento. Durante los meses de septiembre y octubre firmas de Recursos Humanos especializadas en temas de compensación y remuneración presentaron los resultados de sus análisis los cuales señalaban que en promedio las empresas planeaban otorgar incrementos a tabuladores de entre 4.3 a 4.9 por ciento. La realidad ha asestado otro golpe; los pronósticos inicialmente elaborados por las empresas han sido rebasados.

El factor principal que está impactando los presupuestos es la inflación. El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) observado durante este año ha superado todos los niveles previamente estimados, creando presión en los mercados y obligando a las empresas a replantear sus pronósticos. Durante el pasado mes de noviembre la inflación general continuó, quizá todavía para sorpresa de muchos, mostrando una tendencia al alza. Hoy el INPC muestra ya una tasa anual de 7.37 por ciento, la más alta en más de 20 años.

Toda una generación de ejecutivos en las empresas está acostumbrada a que las revisiones e incrementos salariales quedaran por arriba de la inflación. El porcentaje de inflación solía ser incluso un indicador económico que los patrones utilizaban para moderar las expectativas de incrementos solicitadas por los trabajadores y los sindicatos en los pliegos petitorios. Los empleadores llegaban a la mesa de negociación con un presupuesto de incremento por arriba de la inflación, lo cual les daba margen para negociar.

Era tan común que los incrementos salariales quedaran uno, o dos puntos arriba de la inflación, que el propio Consejo de Representantes de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (#Conasami), tenía un acuerdo no escrito, que establecía que año con año buscarían fijar el incremento salarial al mínimo uno o hasta dos puntos por encima del #INPC, y si bien hoy la Ley Federal del Trabajo ya obliga a que la fijación anual de los salarios mínimos, y su revisión, nunca esté por debajo de la inflación observada, la Conasami ya venía utilizando dicho criterio. Lo anterior fue precisamente una de las razones por las cuales este año el aumento, después de sumar la Medida Independiente de Recuperación (MIR), quedó en 9 por ciento.

Ante este entorno cambiante, ¿Qué deberían de realizar las organizaciones? ¿Acaso veremos un primer año, en mucho tiempo, en que los incrementos salariales queden por debajo de la inflación? Son varias las preguntas que rondan en las discusiones de los tomadores de decisiones en las empresas.

Algunas organizaciones seguramente intentarán ajustar sus presupuestos con el objetivo de otorgar incrementos considerando la inflación, para que, de esta manera, por el aumento del costo de vida, mantengan los salarios en el mismo nivel adquisitivo que hoy tienen. Para otras empresas, el escenario pinta sumamente difícil, para ellas un incremento cercano a la inflación estaría no solo por arriba de sus presupuestos sino incluso de sus posibilidades. Para muchas organizaciones la recuperación económica, tras los impactos de la pandemia, aun no llega.

Si bien hoy sabemos que durante noviembre los incrementos salariales en que cerraron las negociaciones colectivas quedaron por debajo de la inflación, habrá que esperar escenarios más complejos para las revisiones de este mes de diciembre y desde luego de las del próximo mes. Posiblemente la tensión en las siguientes revisiones contractuales acrecentará.

Las empresas que revisan salarios y negocian contratos durante enero tendrán la tarea más retadora; son ellas las que marcarán tendencia. Generalmente las revisiones salariales de febrero y marzo siguen ya la ruta que las negociaciones salariales del primer mes del año dejó trazada.


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